Esta noche

Escucho la lluvia
caer sobre mi jardín.

La noches es fría y

Eh comenzado a extrañarte.

La nostalgia se derrama

Un poco entre mis pestañas.

Se oye el canto de los grillos

Lejano y constante.

Quisiera que estuvieras aquí
en este momento.

Platicar contigo de cosas simples.

Para que ni siquiera notes que te quiero.

Aunque por dentro este que muero por tus besos.

Pero no. Hoy no será así.

El pacto fue no enamorarme
y yo tuve que mentir.

Esta noche me siento vulnerable.
Mi alma quiere escaparse del pecho

Para ir a buscarte.

Y no estoy triste,
la verdad estoy bien.

Pero quisiera poder hablarte,
decirte que te espero
y que no tardes.
Aunque se que no vas a venir.

Porque los sueños son así.
Un poco inalcanzables para mí.

Alicia Rivas

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Quizás algún día.

Quizás algún día, cuando llegue la calma a tu vida.
Recuerdes las cosas tan lindas, que tu y yo vivimos y dejamos pasar.
Cosas que ni el tiempo,
ni la distancia, ni otras personas podrán borrar.
Hay cosas que parecen perdidas
pero que viven para siempre en algún lugar.
Recuerdos que se quedan dormidos y un día despiertan con el vaivén de la vida y se posan frente a ti para no irse jamás.
Fuimos todo cuando menos lo esperábamos…
Fuimos nada, cuando más te quería.
Quizas algún día llegues a comprender
lo que significó para mi tu partida.
Quizás jamás volverás a escuchar las canciones que nos hicieron soñar.
Pero si algún día me recuerdas con cariño,
no vayas a llorar.
recuerda que jamás fue tu estilo.
Pero si de repente una melodía, una tarde de lluvia o una luna fría,
te traen la nostalgia de aquellas caricias.
Solo baja de tu pedestal y espero entonces no sea demasiado tarde para volver a empezar.

Alicia Rivas

Me faltas

Me faltas de lunes a domingo. Faltas en mi mesa y en mi cama y en mi vida cotidiana. Pero nunca faltas en mi alma, porque es el único lugar donde te llevo de noche y de día. Me falta tu latido y me falta tu respiración en mi oído. Me falta tu olor, me falta tu cuerpo tibio. Me faltan tus besos dulces apoderándose de mis labios y me faltan tus caricias. Pero en mi corazón vives a cada instante como el aire que respiro. Ahí nunca faltas. Ahí duermes y ahí despiertas conmigo.

Alicia Rivas

Almas descarriadas

Las traiciones están a la orden del día. Si conoces a una persona y te das cuenta que es deshonesta, alejate de ella. Porque aunque finja amistad su maldad tarde o temprano te va a alcanzar, no le brindes tu confianza, no le brindes tu mesa ni tu hogar. Esas personas no saben de lealtad.

La gente mala es mala siempre, no hace distinciones, lo traen en la sangre. Pero traen máscara de oveja blanca. Llevan una sonrisa pintada en la cara que confunde a la gente haciéndose pasar por “amigas” pobres almas descarriadas. Deberíamos prenderles una vela para que Dios las perdone aunque sea en otra vida.

Alicia Rivas

Besos en la almohada para un amor imposible

Para usted. Que sabe que lo quiero.

Aunque en realidad, no se imagine el torbellino de sensaciones que su ser le provoca a mi existencia.

Esta noche bañada de lluvia, con una luna exageradamente hermosa asomándose por mi ventana. En el silencio de mi habitación, tomo mi pluma para tratar de expresar en letras lo que mi alma por si sola va gritando al universo.

-Que lo quiero-

y lo digo con el corazón exaltado de emoción y rebosante cómo una copa de vino tinto que quisiera derramarse dentro de su boca.

“Hace tiempo que usted es prioridad en mis pensamientos”.

No sé en qué primavera comenzaron a florecer mis sentimientos.

Sólo sé que le tengo un inmenso cariño acompañado de una locura y una pasión que me quema por dentro.

¡Creo entonces que es amor lo que siento!.

Un día de pronto comencé a extrañarlo, como si alguna vez hubiera dormido entre sus brazos.

Trato de buscarle una explicación a esto. Quizás fue mi necesidad de amar que se rindió ante su bella sonrisa; como el poeta se rinde ante la luna e inevitablemente nace un poema.

¡Ay! Si usted pudiera salvarme de ésta falta que me hace, cada uno de mis sueños cobrarían sentido, y no andarían a la deriva como barco en naufragio.

Las noches son irremediablemente un martirio en desvelo.

Mi alma no encuentra consuelo.

Mis sábanas son frías, mi cuerpo se siente incompleto.

¡A veces quisiera arrancarme el corazón del pecho!

Para terminar de una vez con este sentimiento que me atormenta porque en la distancia mi alma está llena de su ausencia.

Y yo me pregunto si alguna vez podré decirle al oído que lo quiero.

Romper barreras y decirle sin miedo y sin prejuicios, que por su amor me desespero, que usted me roba el sueño y que lo llamo en silencio a mitad de la madrugada rogando a Dios un milagro que no llega.

En mis delirios imagino sus brazos y sus manos tibias apretando mi cuerpo, y hasta puedo sentir el calor de su cercanía y su corazón junto al mío en un sólo latido.

¡Entonces puedo sentirlo un poco mío!.

Me gusta pensar que no está tan lejos realmente y que un día cercano podré tomar del licor de sus labios.

Mi piel requiere embriagarse de su aliento, de sus manos, de su cuerpo.

Pero éste amor disoluto, es un amor sin esperanza, sólo un sueño que en noches sin luna me hunde en un profundo mar de agua salada. Pero todo pasa y llega la calma.

Me acoje la madrugada en su regazo y me arrulla con su música mientras voy dejando besos en la almohada imaginando que es su cara.

Me sorprende el nuevo día con una mañana llena de sol. Y la certeza de saber que existen coincidencias en nuestras vidas. Donde converge su mirada con la mía y sobran las palabras.

Me ilusiona saber que pronto volveré a verlo cantando en el escenario mis canciones preferidas.

Son momentos que le devuelven al alma la alegría.

La alegría de la vida.

Alicia Rivas