Almas descarriadas

Las traiciones están a la orden del día. Si conoces a una persona y te das cuenta que es deshonesta, alejate de ella. Porque aunque finja amistad su maldad tarde o temprano te va a alcanzar, no le brindes tu confianza, no le brindes tu mesa ni tu hogar. Esas personas no saben de lealtad.

La gente mala es mala siempre, no hace distinciones, lo traen en la sangre. Pero traen máscara de oveja blanca. Llevan una sonrisa pintada en la cara que confunde a la gente haciéndose pasar por “amigas” pobres almas descarriadas. Deberíamos prenderles una vela para que Dios las perdone aunque sea en otra vida.

Alicia Rivas

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Besos en la almohada para un amor imposible

Para usted. Que sabe que lo quiero.

Aunque en realidad, no se imagine el torbellino de sensaciones que su ser le provoca a mi existencia.

Esta noche bañada de lluvia, con una luna exageradamente hermosa asomándose por mi ventana. En el silencio de mi habitación, tomo mi pluma para tratar de expresar en letras lo que mi alma por si sola va gritando al universo.

-Que lo quiero-

y lo digo con el corazón exaltado de emoción y rebosante cómo una copa de vino tinto que quisiera derramarse dentro de su boca.

“Hace tiempo que usted es prioridad en mis pensamientos”.

No sé en qué primavera comenzaron a florecer mis sentimientos.

Sólo sé que le tengo un inmenso cariño acompañado de una locura y una pasión que me quema por dentro.

¡Creo entonces que es amor lo que siento!.

Un día de pronto comencé a extrañarlo, como si alguna vez hubiera dormido entre sus brazos.

Trato de buscarle una explicación a esto. Quizás fue mi necesidad de amar que se rindió ante su bella sonrisa; como el poeta se rinde ante la luna e inevitablemente nace un poema.

¡Ay! Si usted pudiera salvarme de ésta falta que me hace, cada uno de mis sueños cobrarían sentido, y no andarían a la deriva como barco en naufragio.

Las noches son irremediablemente un martirio en desvelo.

Mi alma no encuentra consuelo.

Mis sábanas son frías, mi cuerpo se siente incompleto.

¡A veces quisiera arrancarme el corazón del pecho!

Para terminar de una vez con este sentimiento que me atormenta porque en la distancia mi alma está llena de su ausencia.

Y yo me pregunto si alguna vez podré decirle al oído que lo quiero.

Romper barreras y decirle sin miedo y sin prejuicios, que por su amor me desespero, que usted me roba el sueño y que lo llamo en silencio a mitad de la madrugada rogando a Dios un milagro que no llega.

En mis delirios imagino sus brazos y sus manos tibias apretando mi cuerpo, y hasta puedo sentir el calor de su cercanía y su corazón junto al mío en un sólo latido.

¡Entonces puedo sentirlo un poco mío!.

Me gusta pensar que no está tan lejos realmente y que un día cercano podré tomar del licor de sus labios.

Mi piel requiere embriagarse de su aliento, de sus manos, de su cuerpo.

Pero éste amor disoluto, es un amor sin esperanza, sólo un sueño que en noches sin luna me hunde en un profundo mar de agua salada. Pero todo pasa y llega la calma.

Me acoje la madrugada en su regazo y me arrulla con su música mientras voy dejando besos en la almohada imaginando que es su cara.

Me sorprende el nuevo día con una mañana llena de sol. Y la certeza de saber que existen coincidencias en nuestras vidas. Donde converge su mirada con la mía y sobran las palabras.

Me ilusiona saber que pronto volveré a verlo cantando en el escenario mis canciones preferidas.

Son momentos que le devuelven al alma la alegría.

La alegría de la vida.

Alicia Rivas

Amor y agonía

La semilla no es culpable por caer en tierra fértil. Es el conjunto de circunstancias lo que provoca que nazca la flor.

De la misma forma nacen los sueños en el corazón. De la magia a su alrededor.

Y es que hay estrellas que a pesar de su lejanía abrazan almas con su luz. Sembrando ilusiones de amor.

Y en mi alma anida un sueño tan grande como el sol que me da vida con su calor.

Quizás sólo bastó una canción, una sonrisa, una mirada, para que el sentimiento ardiera en el corazón y se creara una gran necesidad de amar sin razón.

Pero a éste sueño no lo arropa esperanza alguna, todo es agonia y confusión.

Cada noche miro al cielo y le pido a Dios que suceda el milagro de enamorarlo con mis silenciosas palabras y hacerlo complice de éste sueño que se aferra a la vida.

Y si mi mundo y su mundo hicieran coalición, podría nacer un nuevo planeta para los dos.

Y si mis brazos fueran puerto para su corazón, mi alma estallaría de una felicidad absoluta. Pero no.

Al amor que siento no lo arropa ni una sola luz de esperanza todo es agonía y confusión.

Y yo que lo adoro tanto. Hoy le hago una promesa de honor.

“Aunque muera de ganas de verlo, de abrazarlo y de besarlo. Aunque sufra un montón y mis ojos lloren a mares. Prefiero morderme los labios y arrancarme el corazón antes que dañarlo con mi amor”.

A. R.

Invierno en el alma

Si pudiera remontar el vuelo y dejar atrás este frío invierno que me está helando por dentro. Si pudiera volar con la libertad que reclama el corazón para llegar a ti sin miedo. Si tan sólo hubiera voluntad para salir de esta oscuridad y un rayo de luz alumbrara lo que quizás fuera sólo un sueño; sería un sueño lleno de luz, de ilusión y esperanza.
Sin embargo a ratos la esperanza comienza a morir, cuando miro las hojas de los árboles caer y siento que el tiempo me va dejando sin motivos para soñar.
Por momentos el viento se enreda en mi piel arrancando a tirones la soledad y me salva de morir, porque aunque no estés… Estás

Alicia Rivas

Amores imposibles

Cuando sin planearlo te enamoras de quien menos pensabas. No queda más que escribirle a su espíritu. Para ver si el universo te hace el milagro

Amor mío yo te escribo desde esta noche fría donde sólo la lluvia y los grillos se escuchan. Hace días que no ha parado de llover y me inunda la melancolía de saberte lejos y ajeno a mis sentimientos.

En el silencio de mi habitación no dejo de pensar en ti. Tratando de entender como fue que empecé a quererte. Recordando instantes para encontrarle una justificación a este amor. Y sé que aún sin motivos yo me habría enamorado.

Y te quise no sé si por tu sonrisa o por tu mirada o fueron tus canciones románticas las culpables de que mi corazón sucumbiera.

Pero tú no imaginas que mis líneas te pertenecen. Y yo que te quiero tanto te escribo para ver si lo lees y sabes que es a ti a quien llamo en silencio.

Que quiero abrazarte fuerte y decirte al oído las palabras más bellas.

Que mi ser necesita de tu escencia para sobrevivir en este invierno.

Cómo decirte que estoy muriendo por besar tus labios.

Que necesito urgente tus manos tibias en mi espalda en un abrazo que me llene el alma de vida, necesito tu cara junto a la mía y tu pecho junto al mío para sentir tus latidos. Sentir que es tu aire el que respiro.

Pero, sólo en sueños puedo tenerte, sacando los recuerdos que guardo en mi pecho para besarlos tiernamente, dulcemente, amorosamente.

Sólo en sueños puedo sentirte, por eso prefiero estar dormida que despierta, por eso cierro los ojos para verte, para tocarte, para besarte, para abrazarte fuerte.

Y hoy te escribo desde la fortaleza que me brindan estás cuatro paredes, porque es la única forma que tengo para decir lo que siento sin exponerme. Y si Dios quiere que algún día tú también me quieras de la misma manera. Habrá valido la vida tanta espera.

Los poemas son susurros que nacen del alma, palabras a medias de amores que nos queman por dentro. Amores imposibles a veces.

… Alicia Rivas