si tú no estás aquí
27 ene 2012 Dejar un comentario
in alicia rivas, Poemas melancólicos, Poesía, sentimientos Etiquetas: corazón, si tu no estas aqui

Si tú no estás aquí,
todo se torna un abismo
de frío y soledad…
Leo páginas blancas
con versos que saben a sal.
Me entristece imaginar
que no volverás
a esparcir alegría a este lugar
con tus alas de colibrí.
Si decides alejarte de mí
perderé la última esperanza
de volver a amar y ser feliz.
Si tú no estás aquí
dame la formula para sobrevivir
en manos de la desolación.
¿Quién te dijo que puedo vivir
sin los latidos de tu corazón?
alicia rivas
El Principito y Yo.
03 ene 2012 Dejar un comentario
in alicia rivas, Amor, Poesía Etiquetas: Amor, estrellas, principito
El, no llegó de otro planeta, ni estrella, ni asteroide lejano. Simplemente de algún secreto lugar aquí en la tierra. Fueron sus ojos al mirarlos, como dos luceros que me iluminaron; fueron sus labios rojos, elixir de primavera que a mi corazón embrujaron.
Nunca supe si existía una rosa esperándolo al otro lado de la montaña, se intuía que sí desde el comienzo pero no quizo contarmelo.
Su presencia dió luz a mis días así de golpe, como un farol que es encendido en medio de la noche, encontré un motivo para sonreir después de tanto tiempo y de tanta soledad. Su presencia llenó mi vida de esperanza cuando parecía que mi vida había terminado.
Poseedor de un especial encanto, entró en mis sueños para llenarlos de magia, dió color y alegría a mis mañanas, le escribí poemas y él a cambio me regaló las estrellas, una especialmente hermosa que brillaba justo sobre su cabeza. Todo parecia un sueño, me dijo; tengo miedo, lo bueno dura poco. Y mintió quizás, cuando me dijo: ¡ Te amo!.
Abrí los labios para besarlo, cerré los ojos para quererlo y aún sabiendo que pronto se marcharía, porque uno no puede andar demasiado tiempo lejos del hogar, le entregue mis sueños, construí ilusiones de la nada desafiando al firmamento.
Comentamos la parte final del libro del Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Donde inevitablemente siempre lloro, cuando el principito decide marcharse y regresar a su planeta… Me aseguró que el cordero no se comió la rosa, y que la estrellas cantan y ríen cada madrugada.
A su lado descubrí el lado hermoso de la vida, aprendí a valorar cada segundo y a vivir como si fuera el último de mis días. Apenas si tuve tiempo de asimilar aquel suceso, aún siento mariposas revolotear en mi pecho cuando lo recuerdo.
Fue todo tan perfecto; y no supe retenerlo, permití que el destino dejara mi corazón desierto, agonizando en el más frío invierno.
Se marchó en el ocaso de un atardecer, y sin saberlo, un beso fue el final de mis sueños; de aquellos sueños que se llevó entre los labios. Y después de eso no volví a verlo, no volví a escucharlo, todo quedó en el silencio. Sólo hermosos recuerdos de un tiempo sin tiempo; de unos besos, de unos brazos. ¡Ah! ¡Cuánto lo extraño!
Ahora cuando llega la tarde y se asoman las estrellas brillando en lo alto, recuerdo esto que leí en el libro del principito:
(La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido…
—¿Qué quieres decir? —Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
El Principito – Antoine de Saint-Exupéry)
En esta historia, él es mi principito y yo quien mira al cielo para tratar de encontrarlo en alguna de esas estrellas que ríen, cierro los ojos y creo escucharlo. Suspiro y al cielo le imploro que vuelva a suceder, sin embargo en la vida, hay cosas que sólo suceden una vez.
Pero mi corazón seguirá esperando, por si alguna vez sucede el milagro de sentirme amada nuevamente entre sus brazos.
Alicia Rivas


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