del principito
09 nov 2011 1 comentario
in Poesía, principito

El zorro dijo al principito.
Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Mira allá abajo los campos de trigo, no me recuerdan nada y eso me pone triste. Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques. El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo. Por favor domestícame. -Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas. Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo, Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. Si quieres un amigo, domestícame. -Qué debo hacer -preguntó el principito.-Debes tener mucha paciencia respondió el zorro- Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo, yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca. El principito volvió al día siguiente. -Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Los ritos son necesarios. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:-Ah -dijo el zorro-, lloraré. -Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique. -Ciertamente -dijo el zorro. – Y vas a llorar. No ganas nada. -Gano -dijo el zorro. Vete a ver las rosas comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo -No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles. Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos salvo dos o tres que se hicieron mariposas y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa. Y volvió con el zorro. -Adiós -le dijo. -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple. Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos. Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
Antoine de Saint-Exupery

nov 09, 2011 @ 15:45:04
¡Si uno se deja domesticar corre el riesgo de llorar un poco!…